Durante la consulta recogemos la información sobre el cambio observado, revisamos los antecedentes disponibles y exploramos al animal. Con esos datos, el veterinario explica qué ha encontrado y qué opciones conviene valorar.
Si dispone de informes, resultados anteriores o información sobre tratamientos actuales, tráigalos a la cita. También es útil anotar cuándo comenzó el problema y si ha cambiado el apetito, el comportamiento o la actividad habitual.